Que no era un camino fácil lo sabíamos, que íbamos a tener problemas también, ha
llegado la hora de afrontar el primero y creemos que hemos dado con la
solución.
Estamos en Otoño, un otoño especialmente frio, más en un
local que da hacia el norte, lo que significa temperaturas de 15ºC ¿frío?
Como hemos explicado anteriormente la fermentación del mosto
de cerveza depende de un organismo vivo, no le gusta el frio, pero tampoco el
calor, su hábitat se encuentra entre 15 – 25ºC, no es algo exacto y parece ser
que rondar los 15ºC no le gusta y ha dejado de trabajar.
Ante este problema hemos ideado un habitáculo con chapas
gruesas de madera que guardan el calor, la estructura es en vertical con una
fuente de calor en el nivel más bajo, lo que provoca que el aire caliente
asciende y nos sitúa en una temperatura de 20-22ºC, en la cual las levaduras
están muy contentas.
Pensareis que vaya gasto de luz tener una fuente de calor
continuamente encendida, ya sabéis que está todo inventado, hemos comprado un
programador (muy barato), con lo cual solo proporcionamos calor 5 minutos cada
dos horas y perfectamente se mantiene la temperatura.
El único problema es que la Stout que teníamos hecha ha
sufrido mucho, la IPA ya la ha pillado recién hecha, por tanto no damos un duro
por ella, lo vamos a intentar, ya tenemos ambos fermentadores en su nuevo hábitat.
Informaremos de como evoluciona la Stout, nos tiene
preocupados.
Continuará…
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