Comentamos en la entrada anterior
que habíamos tenido unos problemas con la temperatura en el local, lo que hacia
que las levaduras no quisieran trabajar, recordar que lo habíamos solucionado.
El problema es que la
fermentación de la Stout se vio afectada, no sabíamos como iba a evolucionar
por lo que al mirar la densidad nos vino un olor raro. Nos parecía olor a
acético, es decir, avinagrado.
Decidimos probarlo y en el sabor
no se notaba mucho pero el olor era persistente, por otra parte la fermentación
había llegado a su fin, ya habíamos conseguido la fermentación deseada. Ante
esto, abrimos el fermentador, un fuerte mal olor nos invade, está claro, el
líquido no esta bien, aunque el sabor no se veía afectado.
Decidimos embotellar un par de
litros y con el resto:
Duele ver como se tira, pero sabíamos
que era una posibilidad, estamos para aprender y perfeccionar, creo que esta
experiencia nos servirá para el futuro.
Para resarcirnos mañana
elaboraremos un nuevo lote de trigo, os
dejaremos constancia de todo lo que ocurra aquí en este blog.
Continuará…

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